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July 22, 2017

Venezuela – Las ratas de Julio Borges


Durante una reciente e incómoda entrevista en la BBC, el periodista Stephen Sackur del programa Hard Talk (Plática Dura), desnudó las mentiras y contradicciones de Julio Borges, el diputado y líder político venezolano.

Sackur llevó a Borges a admitir que; Llama a las Fuerzas Armadas venezolanas a negar la autoridad del Presidente Maduro; que mantiene la convocatoria opositora en las calles para lograr un cambio de gobierno; que Nicolás Maduro probablemente terminará su período constitucional y que él, Julio Borges, terminará en la cárcel, por instigar un golpe de estado.



 

OPINIÓN © J. Russell – Guatemala Chronicle – Mayo 25, 2017
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La agenda de la “oposición” en Venezuela, en pocas palabras;

El actual gobierno nacional de Venezuela es apoyado por la mayoría de la clase pobre, quienes reciben los principales beneficios en la lucha contra la pobreza, por medio de programas sociales iniciadas por Hugo Chávez y continuadas por Nicolás Maduro. En este escenario, el poder político y económico está principalmente en las manos del pueblo o de la clase pobre, quienes eligieron a estos líderes de manera democrática.

Los que se oponen a este cambio fundamental de poder y que han montado una campaña mediática a nivel mundial, es una oposición de la clase media, liderada por políticos de derecha quienes están al servicio de una pequeña oligarquía, que durante décadas han mantenido a la mayoría de la población venezolana en miseria y en pobreza abyecta, mientras ellos (la oligarquía) se beneficiaban directamente y enriquecían, de los enormes recursos petroleros de Venezuela.

En Guatemala, los mismos que aplauden los actos disruptivos de la oposición en las calles de Venezuela, condenan las actividades de protesta de los pobres y de los campesinos, cuando bloquean las carreteras guatemaltecas para llamar la atención y buscar soluciones a sus demandas que han sido ignorados por todos los gobiernos de Guatemala, desde la independencia.

El furor de la oligarquía venezolana porque “no están en el poder” es palpable, y rehúsan reconocer que en un sistema democrático, son la minoría. Como resultado, han montado una enorme campaña de desprestigio a nivel mundial, en contra del gobierno de Venezuela, apoyados por intereses económicos de la extrema derecha, así como medios de comunicación, reporteros y comentaristas de la misma talla, que soplan las llamas de este supuesto “descontento social”.

Como parte de este plan maquiavelio, los autores intelectuales de “la oposición venezolana” han embarcado en estrategias económicas de sabotage en contra de su propio país que incluyen el desabastecimiento programado por la oligarquía importadora monopolista, la inflación inducida, el boicot al abasto de bienes básicos y el bloqueo comercial y a finanzas internacionales, que a propósito dañan la economía, el imágen y debilitan al país, mientras se pintan y promocionan como “víctimas de un caos”, que ellos mismos han creado. Aún así el PIB ha crecido y hay menos desnutrición y pobreza. 

No es necesario ser un mago o un vidente para reconocer que el único propósito del montaje de la oposición venezolana es para “regresarse al poder” para que una vez más, puedan empezar el saqueo de los recursos petroleros para su propio beneficio. Para la oposición venezolana, no es correcto que la gente que no es de su estatus social o económico, los gobierne. Lo más notable de las actividades de estos “opositores venezolanos” es que no exigen ni ofrecen “ninguna mejora al sistema democrático” que ya opera en Venezuela.

No es que el gobierno de Venezuela haya hecho todo a la perfección desde que logró introducir este cambio fundamental e invertir la pirámide tradicional del poder. Se han hecho muchos errores, pero ninguno de estos ha sido lo suficientemente significativo como para justificar las actividades de los “opositores venezolanos” que visten de Gucci y Versace.

Las manifestaciones de la “élite venezolana” parencen tener un patrón; primero sale gente pacífica, ancianos, mujeres, jóvenes; y luego aparecen unos tipos armados, encapuchados, en motocicletas, con cascos y máscaras. En las sombras están los francotiradores que causan bajas entre los suyos, para culpar a las fuerzas gubernamentales, mientras que el gobierno trata de controlar las “turbas de la élite” con agua a presión, gas lacrimógeno y una policía desarmada por orden presidencial.

Todo es un gran show coreografiado por los “agitadores profesionales”, difundido y magnificado por los medios derechistas, propiedad del mismo tipo de oligarquía que en Guatemala conocemos como el “lado oscuro” o “FundaTerror”.

Fragmento de la entrevista en la BBC

Sackur. (…) Como líder político responsable (naturalmente eres el Presidente de la AN y uno de los líderes del partido Primera Justicia), ¿no tiene usted alguna responsabilidad? Cuando ves el derramamiento de sangre, y –como usted destaca– el hecho de que muchas las víctimas son estudiantes y gente muy joven, ¿no tiene una responsabilidad para decirles a los manifestantes de su Partido y más allá, que esto ya es suficiente, el derramamiento de sangre y el costo es demasiado alto?

Borges. Si pero nuestra responsabilidad, Stephen, es traer la democracia, la paz y la libertad al país. Estamos viviendo en una Venezuela que es igual a una mala copia de Cuba; no hay derechos en Venezuela, no hay comida, no hay medicinas, no hay oportunidades. Miles tras miles de jóvenes se están saliendo de Venezuela para buscar un futuro en otros países. No solo se trata de un conflicto político en Venezuela, sino un enfrentamiento vital, existencial y de valores. Si vemos la gente participando en las marchas en la calle, vemos todo tipo de persona; jóvenes, viejos, políticos, activistas, desempleados, todo tipo. Así que es todo el pueblo contra Maduro; no es una mera confrontación política.

Sackur. Sí, pero ¿verdaderamente piensa que estas protestas van a sacar a Maduro del poder? Ese es el reclamo de los manifestantes –‘tiene que irse Maduro’, dicen los manifestantes– pero no existe la menor muestra de que Maduro se vaya a alguna parte.

Borges. Estamos luchando por una serie de valores, no tenemos tiempo y no tenemos otra manera para luchar por la libertad, la justicia, la democracia. Tiene que recordar, Stephen, que todo lo que está sucediendo tiene su origen en un golpe de Estado realizado por Maduro contra el Parlamento. Casi logró anular al Parlamento, pero todo el mundo salió a las calles para defender a la democracia, defender la separación de poderes, el sistema de controles y equilibrios, defender su derecho al voto, el derecho a una economía libre; de allí que tenemos una lucha muy profunda en Venezuela, un Gobierno que no tiene la menor intención de abrir el camino hacia una agenda democrática, así que para el pueblo venezolano no existe otro camino que luchar en las calles, y el pueblo está dispuesto a luchar por su país.

Sackur. Pero los venezolanos también tienen un sentido de la historia, y ellos recuerdan que en 2014, cientos de miles de personas salieron a las calles para tratar de sacarle del poder, con el reclamo de que esas elecciones habían sido fraudulentas. En ese entonces, Maduro encaró a los manifestantes y ganó esa batalla. Luego podemos recordar los eventos del año pasado, cuando usted y muchos de sus compañeros llamaron a la celebración de un referéndum revocatorio, y creyeron que podrían hacer caer de rodillas a Maduro, pero una vez más el Presidente perduró, y yo les digo una vez más que existe la misma señal de que esta vez, también, Maduro perdurará.

Borges. Sí, pero tenemos algo de ventaja. La comunidad internacional tiene una idea muy clara de que el Gobierno de Maduro es una dictadura, y que el pueblo venezolano tiene una posición muy fuerte, no es una minoría sino una mayoría enorme. Casi el 80 o 85% del pueblo tiene la certeza que Maduro debe estar fuera del poder, ya que perpetró un golpe de Estado en Venezuela.

Sackur. Pero Julio Borges, usted sabe que en la democracia uno no gestiona el Gobierno a base de encuestas sino por elecciones. No olvidemos que Nicolás Maduro, le guste o no, tiene un mandato electoral, ganó la elección presidencial luego de que Chávez muriera en 2013, y su mandato está previsto que dure hasta finales de 2018: ese es el mandato.

Borges. Pero mire, uno tiene que gobernar de acuerdo a la Constitución, y la Constitución dice que el año pasado deberíamos haber celebrado elecciones de gobernadores, y Maduro no quiso realizar esas elecciones. Debimos tener un referéndum revocatorio y Maduro lo impidió; debimos tener elecciones regionales y Maduro lo impidió. Así que no puede haber una Constitución para Nicolás Maduro, y ninguna Constitución para el pueblo venezolano. Ese es el eje central del problema. En Venezuela no tenemos ningún tipo de Constitución, solo la voluntad de Maduro, y él decide si tenemos elecciones o no en Venezuela. Esto no es justo, esto no es democracia. Y estamos luchando precisamente por un camino democrático en Venezuela.

Estamos luchando para traer la Constitución a la vida política, mientras que Maduro está luchando fuera del marco de la Constitución, nosotros estamos luchando dentro de la Constitución. Esta es una diferencia enorme. Nosotros llamamos a la democracia, Maduro llama a la violencia.

Sackur. Bueno, pero Maduro dice que usted (y lo ha identificado a usted, Julio Borges, en particular), es el autor intelectual de los golpes; que lo que realmente quiere es un golpe, y debo decir que, leyendo algunos de sus comentarios recientemente, unos de sus comentarios dice: “es hora que los hombre de verde, es decir, las Fuerzas Armadas, rompan su silencio”. ¿Esta Ud. sugiriendo, implícitamente, que quiere ver una situación en la que los cuerpos de seguridad venezolanos, y las Fuerzas Armadas en particular, rehúsen a obedecer órdenes?

Borges. Lo que estamos pidiendo a las Fuerzas Armadas en Venezuela es precisamente que ayuden al pueblo venezolano, no a la oposición, sino al pueblo, para asegurar el orden constitucional y democrático en Venezuela.

Sackur. Perdóname, pero las Fuerzas Armadas en Venezuela deben seguir las órdenes del Comandante en Jefe, el Presidente del país. Yo no entiendo como puede ser constitucional sugerir que usted quiere ver un motín entre todas las Fuerzas Armadas de Venezuela, como usted sugiere que debería pasar.

Borges. No, porque existe una diferencia enorme entre un Comandante en Jefe actuando como el jefe del Gobierno venezolano y Maduro, que actúa y emite ordenes a las Fuerzas Armadas como jefe de un partido político. Lo que no queremos es una Fuerza Armada con colores políticos, que forme parte de un Partido político, ese es el problema verdadero. Queremos una Fuerza Armada constitucional e independiente. Ese es el eje del problema. No hacemos un llamamiento para unas Fuerzas Armadas opositoras, sino para unas Fuerzas Armadas que respondan a las instituciones democráticas en Venezuela y no a los partidos políticos; el que ha demostrado su color político en Venezuela ha sido Maduro.

Sackur. Una pregunta muy simple, sí o no. ¿Estás llamando que las Fuerzas Armadas en las calles, las mismas Fuerzas que han controlado las manifestaciones callejeras, abriendo fuego a veces contra los manifestantes, estás pidiendo que esas Fuerzas Armadas se nieguen a seguir ordenes?

Borges. Absolutamente sí. Creo que cada guardia que esté quebrantando los Derechos Humanos en Venezuela debe pensar con su conciencia, no hay manera en que un Gobierno no democrático pueda dar órdenes contra la gente, especialmente cuando las protestas se están realizando de manera tan pacífica, simplemente pidiendo elecciones en Venezuela.

Es completamente desproporcional que los jóvenes que están manifestando por una solución pacifica, que sería un voto, enfrenten la represión del Gobierno contra los DD.HH, incluso procesando a estos jóvenes en la jurisdicción de las Fuerzas Armadas, algo que es contrario a la Constitución y contrario a los DD.HH. Así que tenemos que llamar a la conciencia, y luchar por una solución que respete a los DD.HH en Venezuela y no por la represión.

Sackur. Ok, pero el problema que tiene Ud. es que tiene un historial –como Maduro y aquellos en el Gobierno frecuentemente recuerdan– que apoyó al intento de golpe militar contra Hugo Chávez en 2002. Y sabemos, gracias a las informaciones publicadas en Wikileaks en los años posteriores, que su Partido tiene vínculos con los EE.UU, y que miles, si no millones de dólares, fueron canalizados a su Partido a través de ONGs financiadas por los EE.UU. Y por tanto, hay muchos dentro del régimen que dicen que Ud. es solo un agente de los EE.UU, de la potencia imperial.

Borges. Todo eso es propaganda, y existe una manera muy fácil de comprobarlo: vayamos a un proceso electoral para que el pueblo decida si soy un agente de la potencia imperialista, o si represento a algún tipo de liderazgo en Venezuela. Es muy fácil comprobar que tenemos que dejar al pueblo decidir, a través del voto, qué tipo de futuro quieren para Venezuela. Y yo estoy completamente seguro que el movimiento político que hemos creado con tantos jóvenes líderes, es ahora mismo la opción y el futuro que Venezuela quiere para una Venezuela moderna. Es muy fácil: dejen que el pueblo vote, y dejen que decidan qué tipo de Venezuela quieren. El que rechaza esta opción es Maduro.

Sackur. El 5 de mayo, creo, usted sostuvo un encuentro con el Vicepresidente [de EE.UU] Mike Pence y también con el Asesor de Seguridad Nacional, H.R. McMaster. ¿Usted pidió a esos dos señores ayuda estadounidense, y pidió usted que fueran más allá de sanciones contra individuos, y pidió la aplicación de sanciones económicas contra el país como entidad?

Borges. Por supuesto que no. Imposible. Estamos construyendo en toda América, pero sobre todo en América Latina, un tipo de grupo o equipo de países que podrían ayudar a Venezuela en esta crisis. Hemos hablado con los presidentes de Panamá, Perú, Argentina, Brasil, Chile, México y todos ellos tienen muchas inquietudes sobre Venezuela, y la razón es que Venezuela ya no es solamente un problema local, sino un problema regional.

Estamos pidiendo el apoyo de la comunidad internacional y de la comunidad latinoamericana para traer y construir una agenda democrática aquí en Venezuela, y el objetivo principal de esta agenda es dejar que el pueblo vote. Es muy claro, solo el voto puede traer una solución.

Sackur. Pero el problema es que, a lo largo de esta entrevista, usted ha estado hablando como si la oposición estuviera unida, y la oposición está muy lejos de estar unida. Existen 21 partidos políticos. Por ejemplo usted, como individuo, tiene un historial de divisiones y disputas con dirigentes opositores, y francamente, gran parte del tiempo, la oposición venezolana ha estado luchando entre ella misma, como ratas en un saco. ¿Por qué la gente en el exterior, sin hablar de los venezolanos, tomaría en serio esta propuesta de que, si se celebraran elecciones, y si ustedes lograran ganarlas, ustedes podrían gobernar de manera coherente, puesto que están tan divididos?

Borges. Perdona Stephen, pero eso no es cierto. Yo soy el Presidente del Parlamento, y Presidente de un Parlamento que incluye 14 partidos políticos dentro de su coalición, y estamos muy orgullosos de lo que hemos construido como unidad. No ha habido una sola elección en la que hayamos presentado más de un candidato presidencial. Solo se han dado elecciones con dos candidatos: un candidato de la oposición y otro del Gobierno. Tenemos una plataforma única, con un solo mensaje en la campaña. Tenemos un sistema de reglas para la elección a través del referéndum y elecciones primarias y una sola posición.

Sackur. Con todo el respeto, yo he estado en Venezuela, como debe saber, he hablado con todo tipo de personas en distintas partes del país, con distintas condiciones económicas, desde el suburbio muy acomodado donde usted vive, hasta los barrios más pobres, donde los chavistas más leales y radicales viven. La impresión que yo tuve es que mucha gente se siente muy enajenada con respecto a Maduro, pero que aún existe un núcleo central que apoya el socialismo y a la Revolución Bolivariana, y a mí me parece que si ustedes logran sacar a Maduro corren el riesgo de desencadenar un conflicto civil, e incluso una guerra civil en Venezuela ¿Está usted dispuesto a arriesgarse esa posibilidad?

Borges. Yo no estoy de acuerdo con esa imagen. Porque primero, los chavistas viven en algunas de las partes más ricas de la ciudad.

Sackur. Yo no estoy hablando sobre los miembros del Gobierno, sino de la gente común, algunos de los cuales creen que es gracias a Hugo Chávez que pueden tener una casa, un empleo y una existencia económica mejor de la que tenían antes cuando su clase, Sr. Borges, estaba en el poder en Venezuela en los años 80 y a principios de los 90.

Fin de fragmento

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