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July 22, 2017

Prof. Maurizio Colombo – Hipótesis de la existencia de Dios



ENTREVISTA: ¿Por qué algunos hombres, a veces, dejan de creer en Dios?
¿Es natural por el ser humano tener la necesidad de creer?
Empezamos a definir el concepto de “Creer” o tener “Fe”, pensamiento hipotético que recoge en el ámbito del propio convencimiento: sentimientos, creencias u opiniones, necesidades espirituales, por intima persuasión o convicción, por adhesión espiritual o por acto de” Fe” en la virtud teologal del creyente, por medio de la cual, con la ayuda y “Gracia de Dios”, creemos que son verdaderas las enseñanza supuestamente reveladas por El, no por causas de las verdades intrínsecas de las revelaciones mismas, (no sostenidas por la lumbre de la razón natural), sino por la “Autoridad del Dios Revelador”, que nunca puede engañarnos o engañar. En pocas palabras: la “Verdad Revelada, o… la Fe”.


OPINIÓN © Profesor Maurizio Colombo, Doctor en Filosofía Moral, Universidad Gregoriana, Facultad de Teología. Roma, Italia  – Guatemala Chronicle, Mayo, 23, 2017
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Solo les recuerdo que es más fácil, cómodo creer que pensar o dudar. Definido el concepto, la noción de tener “Fe” hay que distinguir y separar el significado de Fe, de la idea de Religión, los dos son conceptos abstractos, complementarios pero netamente separado el uno da el otro.

¿Puede por favor profundizar más su conjetura?
Empezamos por la religión, que a mi criterio personal y no solo mío, es la causa de casi todos los conflictos no solo teológicos o filosóficos, sino existenciales, sociales, culturales, políticos. Desde el albor de la humanidad; la religión, o mejor dicho, las distintas religiones en sus variadas y contrapuestas expresiones en el arco de la historia, no importando las distintas formas, sean estas:

Teocráticas, Monoteístas, Fundamentalistas, Politeístas, Ascéticas, definen a partir del punto de vista de la moral y de la autoridad religiosas, la estricta observancia de una serie de dogmas, preceptos, doctrinas, liturgias, reglas, rituales, leyes, comportamientos, supersticiones y sobretodo participación y observancia en el sentimiento o actitud, que definen o marcan al final el juicio de quienes dispensan, (Sacerdote, Pastor, Califa, Imán, Rabino, Monje, Sciamano, Guía Espiritual o el falso Profeta de turno, etc.) que dictan y controlan unilateralmente -sin posibilidad alguna de la practica del contradictorio- la correcta conducta de ser un “buen observante”; sino cae el castigo, la penitencia o lo peor de todo la condena de Dios, (¿cuantas guerras de religión, cuantos muertos en nombre de Dios?)

Hay que agregar también, desde el punto de vista sociológico y antropológico, la fuerte presión y condicionamiento moral de la comunidad que circunda y comparte cada individuo, lo cual juega un papel fundamental sobre el comportamiento individual y colectivo, como sentido y necesidad de agregación comunitaria y pertenencia.


Todo lo anterior aclara un razonamiento fundamental: todas las religiones en sus variadas conformaciones, son expresiones aparentemente espirituales, que regulan el comportamiento, creadas en el arco del tiempo, por el hombre, no por Dios.

Pero el hombre siempre ha buscado de una forma u otra, el consuelo de la religión.
Todo nace del concepto de “Pecado”, que a su vez genera la “Culpa”. Según la teología y doctrina tradicional, el pecado en sus distintas formas, es la violación del orden moral, por lo tanto, motivo de condena o de arrepentimiento, dentro y en el ámbito de las doctrinas de las leyes religiosas, de la deontología moral y de la experiencia y tradición teológica religiosa.
La angustia misma del pecado, revela al hombre la propia existencia de individuo, el cual define tres distintos momentos o faces: Estético, Ético y Religioso.
Fase Estética o Lúdica: es lo de la persona que considera el mundo como un gran espectáculo de lo cual traer gozo y alegría.
La Ética constituye la fase de la renuncia, del sacrificio individual para subordinarlo al general. Pero propio porque tiende a asumir el aspecto de la pura legalidad, la afirmación de la razón abstracta, que se vuelve convencional, comprime la persona, apaga sus mas intima y profunda espontaneidad, por lo tanto se disfraza y esconde bajo la hipócrita manta de la serenidad, generando un sentido de profunda inestabilidad que caracteriza en lo general la existencia del cada individuo.


La vida Religiosa, tiene inicio de una nueva ruptura, la del jaque del Dogma a la Ética. El principio religioso bajo la dictadura irrefutable, absoluta del Dogma, se consolida bajo un paradigma que lo rinde irreconciliable con el principio de la Moral. El paradigma de una interioridad escondida, o sea el drama existencial y moral que el individuo vive en el secreto del propio animo, de lo cual, los demás nunca se percatan. Lo que discrepa con la razón es el criterio de la verdad absoluta que la religión asume unilateralmente, con la falta de correspondencia con el sentido común de la razón, donde la religión se convierte en la garantía de su propia verdad. Por suerte la razón es el instrumento por excelencia con la cual los hombre pueden alcanzar una entendimiento reciproco superando los conflictos que la Fe pone.


¿Pero la religión define el Bien y el Mal y de una manera muy clara gobierna las relaciones entre individuos y sociedad?
Porque la religión es la lógica binaria, no hay termino medio, a cada pregunta se contesta siempre con un “Si” o con un”No” y nunca con un “Tal vez”. El triunfo de la dicotomía perfecta, solo conceptos contrapuestos: el escepticismo y la razón, el orgullo y la humildad, el vicio y la virtud, lo bello y lo feo, el amor y el odio, el respecto y el desprecio, lo cerca y lo distante, la justicia y la injusticia, etc. Nunca algo que admita una media medida, a veces hasta el escepticismo y la razón se mezclan como si fueran el café y la leche que al fin se convierte en un capuchino. El bien y el mal no son valores absolutos, son y deben ser valores relativos, uno condiciona el otro.


¿Y el sentido de culpa?
La culpa es un sentimiento natural, come el miedo, la esperanza o la risa, el amor o el odio, pero la Religión en toda su historia ha prosperado y consolidado su poder de condena sobre el sentimiento de “Culpa”.


Desde el primer instante que el hombre nace, carga con la culpa del “Pecado Original”, el estigma, la marca infame debe y puede ser cancelada y purificada solamente por el ritual litúrgico del Sacramento del Bautismo; la lógica e hipótesis del pensador, no necesariamente gnóstico, reflexiona y razona con la pregunta, ¿por que un niño inocente debe cargar con la culpa, de un pecado, causado hace miles de años, por un individuo desconocido a el? Porque es el primer acto litúrgico, para crear la dependencia no solamente espiritual, sino de la súbdita obediencia individual y colectiva , hacia un sistema que por tener el poder moral (mucho mas poderoso del poder temporal ), induce y condiciona el comportamiento del individuo, desde la más temprana edad, por consecuencia se forma la dependencia hacia un orden pre-determinado, todo dentro la relativa doctrina teológica de “El Bien versus el Mal” y por consecuencia según el comportamiento, se dispensa el perdón y la bendición de la “Gracia”. El condicionamiento individual y colectivo es asegurado, pero cuidado, todo es relativo.


¿La filosofía y la religión pueden convivir? ¿Y que diferencia hay entre ambas?
La filosofía es la ciencia de la hipótesis, de la duda, de la lógica y de la razón comparada, la religión es la rigurosa disciplina de la Fe.


La experiencia, la historia , el conocimiento, las disciplinas especulativas y la practica del análisis lógico, nos enseñan que nunca hay que excluir la razón, pero nunca confiar solamente en la razón, lo cual genera el concepto de la “Duda”, que a su vez a través de las preguntas que se generan por el nuevo y estimulante espacio del pensamiento, crean y fomentan distintas y nuevas posibilidades teóricas y pragmáticas; también la licencia y la libertad de poder opinar, (libre de la observancia religiosa y del paradigma de la Fe) que estimula y provoca el pensamiento especulativo el cual no siempre da respuestas certeras , pero nos libra da los condicionamientos de las verdades impuestas y nos otorga la dignidad soberana y autónoma del pensamiento, el derecho a la duda, la independencia intelectual y el respecto de las ide-Cogito Ergo Sum,- “pienso luego existo”, en el Discurso del Método, Descartes nos dice que todo inicia con un elogio a la lógica del “Sentido Común”, cada ser humano, dice, tiene cuanto basta para razonar.

Pero ¿que es el sentido común?

“Es la facultad de distinguir lo verdadero de lo falso, o por lo meno, distinguir el probablemente verdadero de lo probablemente falso”. Dicho en palabra simple, nos aconseja de practicar la duda cada vez que somos obligados a expresar una opinión, siguiendo estas reglas: la Evidencia, el Análisis, la Síntesis y la Verifica.

¿Por que el ser humano a veces pierde la Fe?
En la pregunta hay un defecto conceptual, tiene la presunción absoluta de de la existencia de Dios. No otorga el derecho al beneficio de la duda; de una manera subliminal, la pregunta insinúa una superioridad moral, quienes deben contestar están sujetos a justificar sus propias razones y convencimiento; el verdadero sabio es aquel que sabe de no saber y no presume verdades aprendidas por inercia intelectual o legado social, no es el hombre que encuentra la verdad, es la verdad que descubre a el hombre, la pregunta correcta seria, ¿El hombre tiene la libertad de escoger de creer o no creer en Dios?


Voltaire afirmaba que no fue Dios a crear el hombre, sino el hombre a crear Dios a propia imagen y semejanza. Voltaire sostiene que si Dios no existiera, seria necesario inventarlo, por esta afirmación, la Iglesia lo ha perseguido por toda la vida y no solo a el.


El hombre por su naturaleza y destino es un ser social, necesita vivir y desarrollarse en la comunidad, por consecuencia, en el tiempo a definido un sistema y un conjunto de reglas y comportamientos llamado leyes, la cuales pueden y deben cambiar según circunstancias extraordinarias o no. Al mismo tiempo pero, el hombre desea lo prohibido,

¿El pecado original? Es anárquico, intolerante a las imposiciones que el encuentra arbitrarias y no justas, rebelde a las obligaciones que quieren gobernar su vida, sus ideas y su libertad personal, cuando puede infringe la ley, sabiendo de antemano el castigo y la pena correspondiente al delito. Lo anterior lleva al individuo desde la necesidad racional hacia la dimensión de la posibilidad. Característica primordial del individuo es la de encontrar posibilidades y de poder y deber escoger entre ellas; entonces el hombre come dice inteligentemente la Iglesia, tiene el Libre Albedrio, o sea, yo, hombre, soy libre de creer o no, independientemente de la eventual existencia de Dios. El hombre aspira siempre a la felicidad y la sociedad no es mas que un conjunto de individuos que comparten un problema en común: el de satisfacer las propias y distintas necesidades.


Para terminar, me otorgo la licencia de hacer yo una pregunta. ¿En que creen los que no creen?

Entrevista con el Doctor Profesor Maurizio Colombo,
Doctor en Filosofía Moral
Universidad Gregoriana, Facultad de Teología. Roma, Italia.

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