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November 21, 2017

El Hotel California de Ingamar Chatarras


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Un personaje que habita las profundidades del inframundo guatemalteco y que se ha convertido en la estrella mediática dominical de su propia tele-novela, es el “Chatarras”.

Durante años, varios medios y especialmente elPeriódico de Guatemala, lo han señalado de estar involucrado en el narcotráfico, robo de propiedades, asesinatos, lavado de dinero, secuestros, robo agraviado, falsedad material, hurto, estafa, evasión fiscal y asociación ilícita, entre otras cosas.



INVESTIGACIÓN © J. Russell – Guatemala Chronicle, Agosto 02, 2016
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Por la compleja telaraña que Ingamar Chatarras se ha hilado sobre los años durante su carrera empresarial, se siente desamparado por su Dios y vive desconsolado, porque finalmente está atrapado en su propio “Hotel California”.

Como muchos saben, se puede festejar todo lo que el corazón desee y mucho más en el “Hotel California”, pero sin importar cuantas veces el huésped visite “Recepción”, cancele (pague) su cuenta y haga el “check-out” en este hotel “nunca se puede ir y nunca puede salir”, porque el espejismo lo hace creer que está en un paraíso celestial pero en realidad está atrapado para la eternidad en el infierno.

Siendo un cristiano evangélico y muy devoto, es dudoso que Ingamar entienda el concepto filosófico del existencialismo o sepa que está atrapado en el infierno, porque si hemos de creer todo lo que nos cuenta, es mucho más santo que el mismo Jesucristo.

La hoja de vida, de Ingamar nos dice que fue criado en el sien de unos granjeros acaudalados pero bastante incultos de Chiquimula y que se destacó como jugador de baloncesto durante su juventud.

Entre los años 1983 y 1994 estableció varias empresitas y según él, todos estos llegaron a ser muy exitosas y de las “más grandes” con “miles de empleados”, pero en realidad solo era un revendedor de pescado y ganado (fishmonger).

A principios de los años 90, Ingamar estableció su propia chatarrera y reclutó a varios cobanes para que lo ayudaran y dentro de poco el gitano de oriente llegó a ser un “exportador voraz” de todo tipo de metal ferroso y no-ferroso, que sus “huestes de recolectores” encontraban.

Pero Ingamar era una persona ambiciosa y procesar chatarra no le daba el reconocimiento que buscaba. Lo que más admiraba era el respeto y temor que todos le tenían a los narcotraficantes como Arnoldo Vargas, quien transformó a varios granjeros incultos y torpes de oriente como a su primo Byron Berganza, en capos del narcotráfico.

Al mismo tiempo en esa área, operaba un grupo de ex-operativos del DGCIM (Dirección General de Contra-inteligencia Militar) que se habían independizado después de la guerra interna y se dedicaban al sicariato, extorsiones, secuestros y al robo de autos.

Los “años dorados” de los chatarreros duraron más o menos desde el 2005 hasta el 2012 y convirtieron a Guatemala en uno de los mayores exportadores de metales robados, a nivel mundial.

Este era un negocio espectacular que dependía del robo por toda Guatemala del cableado eléctrico y de la telefonía, cables coaxiales, cables de fibra óptica, hilos, aluminio y trizas o trenzas de cobre y aluminio.

¡Metal visto, era metal robado! . . . Piezas de torres, puentes o rampas, níquel, cinc, estaño, magnesio, cobalto, titanio, rejas, zaguanes, candados, cadenas, contadores de agua, y tapaderas de tragantes eran robadas por bandas de “recolectores” (ladrones organizados).

Todo tipo de metal era robado sin piedad y vendido como chatarra a empresas como Malla Quetzal (propiedad de Ingamar) y Hierros de Guatemala, que a propósito habían instalado “hornos especializados” (los más modernos de Centro América decía su publicidad) para fundir el caleidoscopio de metales que llegaba a sus predios.

Aunque Malla Quetzal y Hierros de Guatemala conducían algunos negocios legítimos y se promocionaban como “procesadoras” y “exportadoras” de metales reciclados, en realidad eran peristas de mayor escala que se dedicaban a la compra (recibir) de metal robado y al lavado de dinero.

Para controlar esta epidemia de actividad criminal, el gobierno de Guatemala impuso varias prohibiciones en el 2008, el 2010 y el 2011 para; “reducir el robo y actos ilícitos relacionados con la búsqueda y recolección de ese material . . . la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) no podrá autorizar exportaciones de esos materiales bajo ninguna salvedad”. (Prensalibre.com)

Pero el saqueo nacional de metal seguía y las operaciones de estas “procesadoras” eran tan eficientes que la chatarra robada llegaba a sus predios por la tarde, lo fundían esa misma noche bajo la luz de la luna de Xelajú y antes del amanecer los lingotes estaban listos para ser “exportados” a precios baratos, al mercado internacional.

Como el “mercado” de lingotes de acero o cobre etc., era “internacional”, todas las “lineas” estaban involucradas; Las empresas de transporte de contenedores, aduanas, los puertos, la SAT y los sindicatos portuarios participaban en este negocio maravilloso, por un porcentaje.

Ahora bien . . . A este negocio no se le puede culpar a los “extranjeros” ni a los “multinacionales” de haberle robado los recursos de este país; Este negocio era de guatemaltecos que le robaban a otros guatemaltecos.

La competencia entre Malla Quetzal y Hierros de Guatemala era feroz y cada empresa tenía “sus propios arreglos especiales” con las bandas de “recolectores” que controlaban, sobre el monto que les pagaban por cada libra de chatarra robada.

Pero . . . “Es poco el honor entre ladrones” y el negocio de chatarra robada era tan lucrativa que Hierros de Guatemala, una empresa de la clase élite y con recursos económicos casi ilimitadas, decidió que el advenedizo Malla Quetzal, debería ser eliminado del mercado.

Ya no aguantaban al engreído dueño de Malla Quetzal y gallito Ingamar Chatarras, quien se jactaba incesablemente de ser un “industrialista” y proclamaba a los cuatro vientos que su empresa era “la más grande” (de su tipo) en Centro América.

Aprovechándose de la debilidad económica de Malla Quetzal, Hierros de Guatemala simplemente ofreció pagarle a sus bandas de “recolectores” de chatarra, precios mucho más altos de lo que Ingamar aguantaría.

La bola se regó y dentro de poco los “recolectores” de Malla Quetzal ya no traían chatarra robada a su predio, no contestaban sus teléfonos y nunca estaban en casa cuando Ingamar los iba a buscar. Como ratas sabias, saltaron del gran navío que estaba por naufragar.

Hierros de Guatemala tenía a Malla Quetzal en jaque mate y dentro de poco tiempo, el gran negocio de Ingamar Chatarras y de su empresa Malla Quetzal se esfumó. Tuvo que cerrar las puertas y luego entró en liquidación (bancarrota).

Para Ingamar, Hierros de Guatemala le habían robado su chance de transformarse en “un industrialista respetado y poderoso” de Guatemala y como resultado, empezó a padecer de depresión severa y a echarle la culpa a todos por la falla de su empresa.

A principios de 2016, Hierros de Guatemala colapsó de manera espectacular y elPeriódico nos informó que Ingamar; “no ha parado de celebrar el colapso de Hierros de Guatemala, (y) sus competidores, vanagloriándose incluso de que él mismo los denunció y puso a caminar al MP y la CICIG”. (elPeriódico, 21/02/2016)

En publico, Ingamar culpa a José Rubén Zamora de elPeriódico por la falla de su empresa y lo acusa de exigirle $2.5 millones de dólares para no seguir publicando cosas negativas (sobre sus actos criminales) en su contra y dice que Zamora le dijo que: “La gerente de Aceros de Guatemala me pagó para destruirte”.

Pero estas son mentiras descaradas de Ingamar, diseñadas para encubrir su inhabilidad de conducir y operar esa empresa de manera legítima y una fuente independiente del Guatemala Chronicle, nos confirma que Ingamar; “Solo dice eso de Zamora como un chiste entre sus amigos”.

Además . . . Aquí publicamos una pequeña parte de una entrevista vía Messenger entre Ingamar y el Editor del Guatemala Chronicle;

GC; ¿Ud. conoce a Zamora? Ingamar; “No, nunca lo he conocido”

GC; ¿Conoce la voz de Zamora? Ingamar; “No, no la conozco”

GC; ¿Cómo sabe Ud. que la persona que le habló por celular y le pidió el dinero era Zamora? Ingamar; “La verdad es que no lo sé . . .”

Claramente, esto confirma que Ingamar es un mentiroso descarado y comprueba que sus acusaciones en contra de Zamora son para tratar de desacreditar las señalizaciones hechas en su contra, en elPeriódico.

Ingamar opera una página en Internet, que usa como su base para conducir campañas negras en contra de sus acusadores a través de su cuenta en Facebook y ha decidido insertarse en los medios periodísticos como una sanguijuela, pero al examinar las estadísticas de su página, resulta que no es tan popular como nos hace creer.

Como publicó elPeriódico el 26/09/2016 en su segmento semanal de elPeladero, Ingamar es como un disco rayado y les sigue “enviando postales sobre su buena vida”, esperanzado que le crean.

En búsqueda de respetabilidad, Ingamar a menudo trata de seducir a su causa a diferentes periodistas, investigadores y personajes mediáticos, para que lo ayuden atacar a José Rubén Zamora y promocionen el uso de la frase “el sicario de la pluma” en su contra.

Estos amores no duran mucho y no hay fondo a la gente basura que Ingamar recluta; Como fue su reciente amorío en Facebook con la cubana Bárbara Hernández, que rápidamente terminó en lágrimas.

Muchos piensan que Ingamar obtuvo su apodo de “el Chatarras” cortesía de elPeladero en el diario elPeriódico, porque operaba una empresa que especializaba en el reciclaje de metales robados, pero esa no es la única razón.

Resulta que a Ingamar también le gusta el reciclaje de propiedades con títulos problemáticos, dueños inciertos y papelería dudosa que soluciona con abogados, jueces y fiscales corruptos. En otras ocasiones, soluciona los problemas legales con muertes estratégicas, cuando es necesario.

De hecho, el historial de algunas de las actividades más gruesas de Ingamar desde 1999, es impresionante y como veremos en la segunda parte de este reporte, definitivamente ha ingresado a su propio Hotel California y aunque visite Recepción y cancele (pague) su cuenta, interminables veces, “nunca se podrá ir y nunca podrá salir”.

El Hotel California de Ingamar Chatarras

https://www.guatemalachronicle.com

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